::::: ENCUESTA CRUCEROS 2012 :::::

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martes, 16 de abril de 2013

BARBADOS: UN PASEO POR LA ISLA

Dentro de nuestro magnífico periplo por las Antillas y Granadinas con Pullmantur, otra de las escalas a las que se acercó el Blue Dream fue Barbados. Teníamos las opciones de:

- Catamarán, Tortugas y Playa
-  Aventura en 4x4
-  Santuario Natural Graeme Hall
- Lo Mejor de Barbados
- Crucero pirata Jolly Roger
- Snorkel y Playa

Nosotros nos decidimos por "Lo Mejor de Barbados" sobre todo porque al menos íbamos a tener uan breve idea de cómo es este pequeño país cariño. Fue la elección acertada aunque era una visita muy flojita.

Salimos desde la capital Bridgetown donde atracó el barco. Nos movimos en minibus por la costa Oeste La idea era pasar por zonas más lujosas con campos de golf aunque realmente yendo por la carreteras principal algo se podía imaginar pero no vimos nada. La cámara de fotos se quedó en el bolsillo. Tampoco era algo importante ver esas zonas residenciales.

 
La primera parada fue en una Reserva de Vida Salvaje (Barbados Wildlife Reserve) en el Parque Nacional de Farley Hill en Speightstown. Se pueden ver ciervos, tortugas, iguanas, cocodrilos, flamencos y alguna que otra ave exótica. Una mañana simpática para conocer un poco de la fauna local, y relajarse entre las sombras de la flora autóctona como las palmeras. Dentro tenían una pequeñita tienda local de recuerdos, anuque esta vez no compramos nada.






Cada cierto tiempo en conductor nos paraba en algunos lugares estratégicos para poder ver las playas de la isla, algún acantilado y la vegetación. 






 

De camino lo único que podíamos hacer era ver por la ventana los pequeños pueblecitos, que ya guardan un diseño más acorde con las unas viviendas más convencionales.





Nos dirigimos a la Iglesia de Saint Johns en Blackmans. Construcción muy anglosajona y de carácter protestante en la que destacan las tumbas en el exterior. Estaba en un lugar ideal para tener una panorámica de la isla al estar a 800m de altura. 





Una de las visitas que más nos gustaron fue, casi como colofón, la de Sunbury Great House. Fue una antigua plantación colonial ya convertida en casa museo, y que tiene más de 300 años de antigüedad. En el interior muestran todos los aparejos de cultivo, así como un rico material de la vida cotidiana de aquella época. En este mismo lugar, y en una de las terrazas exteriores disfrutamos de una buena comida con pescado y arroz. Tras ello aprovechamos para darnos una vuelta por el jardín que tienen muy bien cuidado.




 

La siguente parada fue la playa de Worthing Beach, situada en una zona hotelera. Muy bien para tomarse un bañito y con un sol agradable. El agua, por supuesto, calentita. Queríamos hacer moto de agua pero se nos adelantaron unos amigos rusos y en 1h tampoco dió para mucho. la mejor sorpresa fue toparnos en el agua con una tortuga gigante, anuque fue complicado hacer una foto (nos fatló la cámara acuática). Tras esta pausa, en la que algún pasajero se entretuvo más de la cuenta comprando regalos, nos marchamos de nuevo al barco. Apenas compramos una botellita de ron de la isla con una decoración sensacional (todavía sin abrir de recuerdo).



A la vuelta de nuevo pasando por la capital tan sólo pudimos observar el Chamberlain Bridge, el Parlamento de Bridgetown y la Independence Square. No hicimos una parada en el centro de la ciudad así que poca información gráfica al respecto.





lunes, 8 de abril de 2013

SAINT VINCENT: NATURALEZA Y PLAYAS NEGRAS



Siguiendo con nuestra aventura caribeña, otras de las escalas que hicimos fue en Saint Vincent. Fue una visita divertida y poco cultural pero que tiene un encanto especial, sobre todo porque en algunas zonas de la isla es todavía salvaje, a pesar de que llegan muchos turistas.

Kingstown
Es la capitalpero apenas tuvimos una hora para visitarla así que optamos por ir directamente a la calle central llamada Bay Street. 

El muelle de cruceros,  que no es muy grande, puede coger hasta dos barcos de cruceros. En nuestro caso sólo estábamos nosotros ese día. 

Saliendo nos encontramos con una terminal de "Bienvenida" muy pequeñita, con alguna tienda típica (que hacía a la vez de servicio postal) y con los músicos locales. Muy agradable la recepción.



El pequeño tour lo dejamos para el final tras la vuelta de la excursión guiada. En cualquier caso, no tuvimos mucho tiempo de verla. Tan solo nos tomamos un agua de coco, entramos en una tienda para comprar el típco imán del frigorífico de recuerdo (una chancla) y ver un mercadillo. Es una ciudad como cualquier del Caribe: desorganizada y, en algunos puntos, da la sensación de inseguridad, pero nosotros lo pasamos bien y todo tranquilo.


La isla
Quizás porque era la mejor opción, nos decidimos por reservar una excursión guiada que combinada barco con autobús. 

La primera parte fue en barco con Fantasea Tours con el realizamos una navegación de aproximadamente 1h/1.30h hacia el norte, tiempo durante el cuál los guías nos contaron algo de historia local. 

La meta era una playa de arena negra desierta (de las que no nos dijeron el nombre) pero ubicada después de la de Questelles Beach. Cuidado ¡¡arena muy caliente!! Lo pasamos bien haciendo algo de snorkel y tomando el sol.





A mitad de camino pudimos ver las antiguas "ruinas" del puente de "Piratas del Caribe 1" que se filmó en la isla con Jonnhy Deep. No nos acercamos pero se veía perfectamente. 


 
Aparte de esto, el resto eran paisajes increibles vírgenes verdes.











Tras esta pausa, nos llevaron hasta otra playa donde a pie nos acercamos hasta la Cascada de Baleine envuelta en un manto salvaje de vegetación. Quizás no sea algo espectacular pero sí es muy agradable para darse un baño. A la vuelta nos esperaba un simpático lugareño tocando el típico tambor  "steelpan" o "steeldrum" (aunque so originarios de Trinidad y Tobago).



Tras el bañito, y ya subidos en un autobús de Sailor's Wilderness Tours, llegó otra de las sorpresas agradables de la jornada. Ibamos con una guía de habla inglesa y se suponía que debía acompañarnos un guía del barco para español. Como no pudo ser, nos tocó a nosotros hacer de traductores junto a la guía. Lo pasamos de maravilla y fue una gran experiencia, y nos echamos unas risas. 


Los conductores de bus en Saint Vincent son un poco "locos". Menos mal que se conocen la isla a la perfección. Las carreteras como era de esperar en la isla, algunas veces un poco tortuosas, pero en general estrechas y con muchas curvas.

Antes de seguir con la ruta, nos pararon a comer en un restaurante (en otra playita) donde comimos platos típicos de la zona: pescado, arroz, plátano... El servicio encantador y la comida buena. Fue un descando apreciado que vino muy bien para recuperar fuerza.




Desde aquí poco más que volver al barco para visitar la ciudad. Al menos nos dió también para apreciar bien muchas panorámicas.





Otras opciones
Sin duda una de las visitas que pueden ser "obligadas" es la del volcán La Soufriére, las cataratas de Trinity, o irse a alguna de las islas de alrederor como Bequia, Mayreau o los Cayos de Tobago.